“Hoy la danza está de luto y nosotros más tristes, callados, extraños...”. Con esta reflexión Beatriz Lábatte homenajeó a Elba Castría, quien falleció ayer.
Docente legendaria, prolífica coreógrafa y gestora incesante, Castría comenzó su tarea en Tucumán en 1955, al regresar de su formación en Buenos Aires. En estos 60 años, trabajó insistentemente en el desarrollo y la difusión de la danza moderna con lo que logró, tras más de tres décadas de actividad, la consolidación de la primera carrera de danza contemporánea que otorga grado universitario.
“Ha sido una personalidad extraordinaria y única en el campo de las artes escénicas. Fue una figura fundadora y fundante del movimiento de la danza contemporánea en nuestra provincia y en el país”, recordó Lábatte.
Pablo Gigena consideró: “es innegable que fue la impulsora y madre de la danza contemporánea en Tucumán y el NOA; además concilió sus conocimientos de yoga con la práctica de esa disciplina en sus clases de danza”. “Tenía creencias esotéricas muy particulares mixturadas con un culto hacia las cosas de la tierra. Duele su perdida”, dijo.
“Tenía un estilo propio y particular de encarar la danza y la enseñanza. Creó la carrera en la facultad e introdujo la danza moderna. Tenía fuerte carácter y era incansable frente al trabajo”, la evocó el bailarín y docente Claudio Aprile.
Decenas de artistas como Leo Gavriloff la recordaron en las redes sociales como “maestra del arte y de la vida”. “Ya debe andar danzando en su mágico universo de luz”, escribió Norma Aparicio.